Mitos y cabello: Julio César

Al margen de su carrera política y militar, César ( 101-44 a. C9) destacó como orador y escritor. Redactó, al menos, un tratado de astronomía, otro acerca de la religión republicana romana y un estudio sobre el latín, ninguno de los cuales ha sobrevivido hasta nuestros días.

Según el historiador latino Suetonio, César sedujo a numerosas mujeres a lo largo de su vida y sobre todo a aquellas pertenecientes a la alta sociedad romana. La inclinación de César hacia los placeres del amor también ha sido confirmada por los versos cantados por sus soldados con ocasión de su triunfo en Roma por las campañas en la Galia, referidos por Suetonio:

Ciudadanos, vigilad a vuestras mujeres: traemos a un adúltero calvo
Has fornicado en Galia con el oro que tomaste prestado en Roma.

César llegó a Egipto acompañado por dos legiones. Tras acomodar a sus hombres en el palacio real, se dispuso a poner orden en la difícil situación interna del país del Nilo, dividido por el enfrentamiento entre los dos hermanos y esposos reinantes, Ptolomeo XIII y Cleopatra VII.  César y Cleopatra mantuvieron una intensa y famosa relación amorosa que daría como fruto un hijo: Cesarión.

 César dio el trono a Cleopatra (47 a.C.), lo que, unido a la presencia de las tropas romanas en el palacio de los faraones y a la deposición de Ptolomeo XIII, hizo que el pueblo, dirigido por los consejeros fieles al rey, se amotinase y tratase de tomar el palacio.

César protagonizó una de sus geniales acciones militares y logró atravesar el cerco egipcio para reunirse con Mitridates, tras lo cual las fuerzas combinadas de ambos destrozaron a las tropas egipcias en una sangrienta batalla en la que falleció Ptolomeo XIII. Cleopatra se trasladó después a Roma, donde vivió hasta la muerte del dictador.

Según el historiador Suetonio, el emperador Cayo Julio César, conocido por su sobriedad y elegancia así como por su coherente pensamiento político, y sensible sin embargo a la belleza física, pidió permiso al senado para poder llevar habitualmente la corona de laurel, con el fin de disimular su calvicie.

César concurrió al Senado el día 15 (los idus de marzo), fecha para la que se había fijado la sesión que discutiría la expedición contra los partos.  Alguien retuvo a Marco Antonio ( que en ese momento ocupaba el consulado junto con César) en la antesala del Senado. Cuando César se hubo sentado, lo rodearon y lo atacaron con sus puñales y dagas. Había recibido 23 puñaladas; posiblemente una sola de ellas había sido mortal.

El testamento de César legaba 300 sestercios a cada ciudadano necesitado de Roma y entregaba sus jardines del Trastevere al pueblo romano, lo que estimuló la devoción popular por su figura hasta extremos impresionantes; se pidió la ejecución de los tiranicidas y se rechazó el compromiso de Marco Antonio con los asesinos de César, lo que a la larga le costaría el poder. Al no tener César herederos varones, en su testamento quedó establecido que su sobrino nieto, Octavio, se convirtiera en su sucesor. Octavio llevaría a cabo las reformas de César y se convertiría en el primer emperador de Roma, con el nombre de César Augusto.

Extraído de “Biografías y Vidas. La enciclopedia bibliográfica en línea” y ampliado con el capítulo 2 del magnífico libro “Cuidemos de nuestro pelo” del Dr. Ramón Grimalt.

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