El pelo y la historia III

Etapa VI:

El Siglo XX (1900-1930)

El pasado siglo fue el que dio el empujón definitivo a la peluquería profesional. A pesar de que ya había hecho sus primeros pinitos unas décadas antes, fue en el siglo XX cuando surgieron los salones de belleza dedicados exclusivamente al cabello, cuando estos se acercaron al pueblo, cuando los productos específicos dejaron de ser artesanales y aparecieron las grandes firmas, cuando hombres y mujeres decidieron dedicar parte de su presupuesto familiar a arreglar su peinado y cuando surgieron las escuelas y los estudios de peluquería.

Pero si hay un hecho verdaderamente destacable fue el acontecido en los años veinte: las mujeres se cortaron el pelo corto. Con la incorporación de las mujeres al trabajo, éstas habían dejado de peinarse solamente para arreglarse y habían empezado a buscar la comodidad. La evolución lógica de la búsqueda de lo práctico fue cortarse el pelo como un hombre: surgió el estilo garçon. En ese momento cortarse el cabello se convirtió en todo un símbolo de la mujer moderna. Inicialmente hubo quien consideró que el pelo corto femenino sería una moda pasajera, pero realmente se convirtió en una opción más, y una opción que siempre ha seguido ligada a las mujeres emprendedoras, atrevidas, independientes y modernas. Nos encontramos pues ante el nacimiento de la peluquería tal como la entendemos hoy.

Etapa VII:

El Siglo XX (1930-1960)

La época dorada de Hollywood, la de lo que hoy son los clásicos del cine, influirá en todos los aspectos de la moda. En peluquería, las grandes ondas en el más puro estilo Vivien Leigh, Maureen O´Hara o Rita Hayworth se convirtieron en el máximo exponente de la elegancia. Sin embargo, si un peinado creó escuela fue el llamado «Peek-a-boo-bang» consistente en una abundante masa de cabello rubio platino ondulado que tapaba un ojo, popularizado por uno de los grandes mitos del celuloide: Veronica Lake.

Pero si hubo una actriz que determinó el tipo de trabajo que se realizaba en peluquería ésa fue Marilyn Monroe. La rubia más sexy de la historia podría considerarse un fraude, puesto que es bien conocido que su color natural de cabello era castaño. Aún así, fue tal el éxito que consiguió tiñéndose de rubio platino, que miles de mujeres de todo el mundo no dudaron en emularla, intentando acercarse a la imagen de la seductora actriz.

En lo que a productos se refiere fueron los años de mayor auge de lacas y «plis» que debían mantener intacto el laborioso trabajo de los peluqueros. Cualquier mujer que se prestara debía acudir al salón como mínimo una vez por semana, aunque en la alta sociedad no resultaba extraño hacerse peinar a diario por un especialista. Entre los hombres fue más la música que el cine lo que popularizó determinados peinados, así en los 50 se extendió por todo el mundo el mítico tupé de Elvis, sostenido gracias a fuerte gomina (entonces brillantina).

Nace la auténtica pasión por la moda y el culto a la imagen vigente aún en nuestros días.

Etapa VIII:

El Siglo XX (1960-1980)

En los años 60 y 70 se vive una auténtica revolución en lo referente a la moda del cabello. El peinado se convierte en una de las más características señas de identidad de cada persona, y especialmente los jóvenes lo convierten en el santo y seña de su grupo o «tribu urbana», de manera que les identifique con unos determinados ideales o convicciones, o les encuadre como seguidores de unas tendencias concretas.

Así, los «rockabilies» que habían surgido en la década anterior se peinarán con un tupé al más puro estilo Elvis y lo perpetuarán hasta los años 90. Los seguidores del movimiento «beat» imitarán a «The Beatles» con sus melenitas y flequillos escandalizando a propios y extraños con lo que entonces se consideraba una melenita demasiado larga para el público masculino. Pero en los 70 llegó la auténtica revolución de forma y color: el glam, con David Bowie en cabeza, propulsó el mullet (flequillo muy corto y pelo más largo en la nuca) que llegó a evolucionar hasta límites insospechados con el movimiento punk que construyó altas crestas de colores estridentes sobre una base de mullet. También en los 70 escandalizaban los rastas, que siguiendo los dreadlocks de Bob Marley triunfaron inicialmente entre el público afro-americano, aunque en los 90 se popularizaron a todo tipo de público joven, incluyendo a las chicas que en un primer momento se habían mostrado más reticentes a adoptar este peinado. Por su parte el movimiento hippie y posteriormente el grunge, propulsaron una moda «anti-peluquería» en la que lo que se priorizaba era un pelo descuidado, largo y caído de la manera más natural posible. Para los pseudo-seguidores de estas tendencias fue necesario sin embargo un buen trabajo de salón, para conseguir un aspecto descuidado en lo que realmente era un cabello bien tratado.

Sin embargo si hay dos peinados a resaltar de la moda cabello de los años 60 y 70 que se popularizaron de manera desorbitada, estos fueron la permanente y el bob. Los rizos exagerados a lo «Jackson Five» y el peinado de «corte de paje» que presentó inicialmente Vidal Sassoon, supusieron dos de las grandes fuentes de ingresos de los salones en esas dos décadas y la mayor parte de la posterior. Ambos buscaban algo que ha caracterizado la moda cabello de la edad contemporánea: la comodidad, no sólo al llevarlo, sino al peinarlo. La mujer trabajadora del siglo XX necesitaba levantarse, ducharse y estar arreglada en el mínimo tiempo posible, y estos dos peinados le suponían esta ventaja.

Etapa IX:

Siglo XX (1980-2000)

En el mundo occidental la mujer ha conseguido emanciparse, y al contrario de lo que se podía pensar en un principio, esto supone el empujón final a la cultura del culto al cuerpo. Las mujeres quieren demostrar más que nunca que su profesionalidad no está reñida en ningún caso con su belleza y los cuidados que esta necesita. A su vez, el hombre no querrá ser menos, y empieza también a preocuparse cada vez más por su físico, a utilizar productos cosméticos, a seguir las tendencias de la moda y a no avergonzarse de dedicarse a los cuidados personales.

A partir de este momento, en peluquería se empiezan a crear tendencias, es decir que los estilistas proponen determinadas pautas de moda, pero sin imponerlas. Las tendencias forman corrientes a seguir que permiten que cada cual adapte a su gusto las propuestas de cada temporada. Color, textura, medida del cabello… quedan al gusto del consumidor. Así en los ochenta se llevaban los cabellos ondulados ligeramente, y en los noventa triunfaron los desfilados, los escalados y finalmente las extensiones, pero cada cual dio a estas ideas su toque personal.

Etapa X:

El S.XXI. Los inicios del nuevo milenio

Los pocos años de este nuevo milenio marcan un camino en el mundo de la peluquería que ya había empezado a ser trazado en la última década del S.XX. La mezcla de culturas, de estilos, el cambio constante, el atrevimiento ante formas y colores ha abandonado las pasarelas y las páginas de las revistas y ha invadido las calles.

Los grandes ídolos estéticos masculinos suelen surgir del mundo del deporte, por lo que los looks que lucen futbolistas o jugadores de baloncesto son imitados por miles de chicos de todo el planeta. Entre ellas siguen triunfando como ejemplos a seguir cantantes, actrices y top-models, los estilistas de las cuales cogen sus ideas de la calle para aplicarlas en pantallas y pasarelas, popularizarlas y finalmente extenderlas por los diferentes países de todo el mundo.

Todas las barreras geográficas han quedado destruidas y la comunicación circula a gran velocidad, provocando que modas y tendencias no duren más de una temporada.

Las extensiones fijas o de quita y pon, los baños de color, los postizos, los tintes de alta calidad que no dañan el cabello, las ceras, geles y espumas que texturizan y dan formas, los accesorios y complementos, los protectores solares y todos y cada uno de los productos que pueden encontrarse en el mercado formulados y/o diseñados para el cabello han convertido lo que era un lujo en una necesidad, y la industria de la belleza se ha entrado en la mayoría de hogares. Empieza el milenio de la peluquería, el tiempo en que las barreras han sido derrocadas y cualquiera de los estilos que a lo largo de los siglos anteriores han triunfado ahora se puede ver en las cabezas de los/las más atrevidos y vanguardistas

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